Desnudas cartas de despedida Pt. 2

En este post  continúa el ensayo de las obras El matemático por Arturo Azuela y Confesiones de un alma bella  de J. W. von Goethe. La primera parte la pueden leer haciendo click aquí. O bien aquí. En realidad da igual cual usen; eso sólo fue un muy mal chiste.


 …

Para el matemático es gracias a un profesor quijotesco que descubre su profesión. Apenas en secundaria le es explicado sobre John Napier y el logaritmo cuando la voz del  matemático salta a primer plano y recuerda a Valeria, la única mujer –confiesa– en todas horas y todos los espacios. Recuerda que ella no está y su soledad lo obliga a vivir de nuevo el momento crucial con melancolía por lo que no es casual que el preámbulo a este recuerdo sea cuando veía la inmensidad de los astros.

Se maravilla por la lección del logaritmo natural y sus aplicaciones pues ve su utilidad en la astronomía y en las ciencias. La ausencia de Valeria y la muerte de Monique –madre de sus hijos– lo llevan a esa tarde en su salón de clases tras hablar todo un capítulo  de El Gran Geómetra, el único con la capacidad de construir el universo de un modo tan elegante y perfecto, el que lo conducía como un director de orquesta en lo basto que era su creación.

Es después de encontrar una forma del amigo invisible del alma bella que Philip Cunningham se decide por su profesión.

“sabía que […] llegaría a descubrimientos matemáticas jamás imaginados. Al fin era consciente de un nuevo talento, quizá decisivo a largo plazo, en un universo de sucesos imprevistos, de incertidumbres y ansiedades, de profundos desconciertos” (Azuela 1988).

Quiere él tener las herramientas y el lenguaje necesario para entender la obra del Geómetra que dio inspiración a las Armonías que Kepler veía en la bóveda celeste. La idea de las matemáticas fue intrínseca en él pues así es como interioriza al mundo, a través de la lengua que el Geómetra escribe en el cielo en cada evento. 

Para el alma bella, el momento donde es consciente de sí es más reconfortante empero igual de vehemente. Narciso, hombre con el que empieza una relación sentimental es en una fiesta agraviado por el ebrio anfitrión. Es el alma bella quien –según parecía–  aisló de todo peligro mas descubre minutos después que de la espalda de su querido Narciso fluye un río de sangre.

Muy parecido que a Philip, en el acontecimiento recién descrito, el alma bella se encontraba alejada del amigo invisible según relata sobre los días anteriores. Con su profesor de francés llevaba un ejercicio de declaraciones personificándose como una tercera y en más de una ocasión “Philis”toma  a mal sus comentarios. Destacable es que el alma bella defiende la decencia y valores de su personaje cuyas bases yacen en los cánones eclesiásticos mas sólo son un intento para aferrarse a ellos pues comenta que siempre se los dijo como palabras vacías.

Tras haber recibido su querido Narciso la atención necesaria, el alma bella es alejada de él y la esposa del anfitrión le cede parte de su guardarropa ya que como consecuencia del flujo del vital líquido ella está cubierta por él. Y entonces, ahí, despojada de toda vestimenta, el alma bella, después de la conmoción, se percata y comenta lapidariamente frente a un objeto no dice más que la verdad que

“Me hizo desnudarme del todo y no puedo callar que yo, una vez que me hube lavado su sangre de mi cuerpo […] por azar, en un espejo, me percaté que también sin vestidos podía considérame bella (Goethe 2005).”

Pero Goethe jamás incluye una descripción gráfica de ella, sino un retrato meramente moral y de carácter ¡La belleza de aquella joven es la misma que observa el matemático en las harmonías del Gran Geómetra! Lo que el alma bella encuentra frente al espejo –o dentro de sí– la solución a su desolación y después de dicho evento, ya en su morada, pide a su amigo invisible acepte, una vez más, ser su confidente.

Una vez más, los eventos precedentes a estas epifanías no son súbitos y por el contrario son necesarios. La anagnórisis de los dos personajes sólo es comprensible al vislumbrar la profundidad de aquello que buscan responder en un inicio. Sin duda, gracias a el corto instante en el que definen ambos sus destino se aclara su postura en la última parte de su vida.

El alma bella buscando entonces acercársele a su amigo invisible termino adentrándose en círculos no vistos con buenos ojos en su sociedad. Escucha poemas y piezas musicales que la reconfortan y por esto sufre críticas muy grandes sin embargo, ella no les toma importancia pues desde niña aunque acostumbrada a tener una opinión y cultivarse en temas poco ortodoxos,  no lo fue en dar su opinión.

Con el paso del tiempo estas actitudes la llevaron a estudiar las inscripciones bíblicas más a fondo. Leyendo los salmos es cuando reconoce en sí sensaciones que había ocultado y que teme tener pues la realizan. Desea entonces odiar estas sensaciones pues en el fondo parecía complacerle. Ridículo encuentra que ella jamás portó el más y se aterra a la posibilidad de sentirlo, se aterra ante la incapacidad de reunificarse con su amigo invisible al final de su vida como siempre hubo querido.

La desolación se hace entonces constante en su vida. Inclusive su querido tío, aquel con el que ella tuvo un relación y admiración comparable con la de Zemansky y Cunningham. Recuerda al final del texto que conversaban sobre temas elevados y puros, sobre la naturaleza del Ser Supremo y su cercana relación. Mas narra con aflicción cómo por sus modos éste prefiere alejarla completamente de la vida de los que serían sus sobrinos. Terminando por transformar su desolación en tales momentos de un estado puramente anímico a uno físico.

Al matemático las circunstancias parecen hacerle la misma jugarreta. Él debe elegir que clase de matemático quiere ser con base a la postura filosóficas que define Zemansky y opta por pertenecer a la escuela de su mentor. Naturalmente se gana rivalidades en varios lugares pero es aceptado totalmente en el círculo académico y ahí conoce a Valeria, quien le trae paz después de la muerte de Monique.

Sin embargo, es esta paz interrumpida mas jamás mencionada su razón. Las consecuencias son las que acontecen en el desarrollo de la historia puesto que obligan a un hombre de edad madura a sentarse en soledad las últimas horas del milenio a reflexionar sobre el sentido que ha tenido su vida. No se describen nunca ruidos en el texto, animales rondar la habitación o eventos afín. El autor aclara de esta manera que se trata la historia del un hombre y su soledad.

Los dos en la misma condición hacer parecer a la melancolía como el elemento en común entre ellos pero, al igual que su interiorización del mundo, la manifestación de la melancolía cambia para los dos seres. Confesiones de un alma bella deja en claro desde el principio lo que aquel libro que encuentra Wilhelm Meister. El alma bella lo escribe a manera de que se conozca al verdad de su historia: su verdad. Para que su sobrina que  –menciona en sus últimas páginas– le recuerda a ella misma de niña. Con su escrito el alma bella demuestra cómo sus acciones no son de rebeldía sin sentido sino para construir un futuro.

Busca siempre la compañía del amigo invisible y a pesar de causar duelo en su interior lo ve como el bien mayor que podría ella realizar. Y siendo congruente con dicho discurso, al final del monólogo encuentra la harmonía que buscó y la proyecta en su forma de esperar la muerte. Asimismo ella ve en su sobrina para quien parece escribir una continuación de su forma de interpretar el mundo y hace Goethe el símil con su aspecto y las ropas y joyas que le regala. La confesión más grande del alma bella no es la que hace frente al espejo, sino su esperanza en el provenir de su sobrina, su esperanza en el futuro.

Philip a su vez escribe un trabajo que lo define y es alrededor de él que sus confesiones salen a flote. Su ecuación es su confesión. Pitágoras, antes de recordársele por su orden filosófica y enseñanzas de dicha índole, lo es por el teorema que carga su nombre. El matemático y su trabajo, su ecuación, tienen el mismo nombre inclusive. El matemático es el nombre del libro pues la ecuación es su manifestación.

La resignificición de los títulos hace evidente la relación que guardan las novelas con las ideas de sus autores. Goethe, el romántico y sensible termina de construir las basas de la modernidad con la esperanza del progreso y mejores tiempos. Azuela hace una reflexión sobre el tren sin frenos que es la modernidad y la dirección que toma cuestionando si se ha hecho bien o mal. Al igual que la vida del alma bella y Cunningham, la historia del hombre tiene ciclos marcados por tragedias. Goethe y Azuela lograron capturar los leitmotiv del desarrollo de la sociedad en sus novelas; queda al lector escoger si la introspección del hombre actualmente se lleva acabo frente a un espejo esperando resolver para un Alfa o un Omega.

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