Archivo mensual: noviembre 2013

Somnium / Yume

¿Qué eventos nos han marcado culturalmente? No me refiero a la música que se escucha en las calles ni a la ropa que utilizamos –al menos no esta vez– sino a eventos que antes se pensaban imposibles. Pareciera que ya no hay antes-y-después. Los sucesos de estos tiempos parecieran tan monótonos y aburridos que pasan inadvertidos ante nosotros inclusive. Últimamente –al menos como una observación generalizada y por consecuente errada– no nos maravillamos con pequeños detalles: cualquier cosa se hace por computadora.

1969

Mohri, embajador de Japón en México Megata y  Dr. José Franco

Mohri, embajador de Japón en México Megata y Dr. José Franco

El primer hombre llega a la Luna. Se habla entre susurros de cómo la gente en todo el planeta vivió este evento. Es cierto que no todo el mundo lo vio: no todos tenían televisor, unos debían lidiar con cosas más importantes.  Que unos de entre miles de millones pudieran salir del planeta no significa que el mundo se iba a detener por ellos. Sin embargo, hubo a quienes su salida les forjó el futuro y ellos –creo un poco con ilusión– no se pueden contar.

Mamoru Mohri es uno de ese conjunto. Menciona él que aquel  20 de Julio estaba tan emocionado que pidió a su hermano mayor le tomara una foto junto al televisor mientras la transmisión estaba al aire. A partir de ese momento quiso ser astronauta pero lamentablemente en su época eso era posible si uno era ruso o estadounidense. Se volvió científico.

Años después logró su sueño. Se lanzó una convocatoria para el primer astronauta japonés que participaría en una misión de la NASA. Tras dos años de tramites comenzó su entrenamiento. Actualmente es directos de un museo de ciencias emergente en Japón.

Tras contar sus experiencias, el veterano japonés hablaba sobre la belleza de la tierra. Una pena es que por muy bella que sea, los problemas a los que se enfrenta no pueden ser omitidos. Había zonas donde la selva desaparecía en linea recta. La deforestación se veía desde el espacio.

Desde el espació no se pueden observar las fronteras del hombre. Sin embargo sí se distinguen unas.

Mohri

Este evento marcó tanto a un hombre y a una generación que aún las reminiscencias de 1969 llegan a nuestros días de forma imponente. Y no es que no hayan sucedido cosas del mismo calibre. En los últimos tres años han ocurrido revoluciones, revueltas, el hallazgo que partículas que permiten que exista la masa, descubrimientos de planetas parecidos a la Tierra. Pero cómo no llegan al nivel del primer hombre en la Luna.

Si algo aprendí de Mohri es que por muy bello que sea el mundo, por muy maravillosa que sea la naturaleza –no por nada veíamos cómo jugaba cual niño en el espacio–, el planeta está lleno de problemas. NO POR ESO TRISTE. Es decir, por algo han habido movimientos sociales, acciones científicas y difusión de soluciones para ciertos percances llámesen calentamiento global, dictaduras, atentados contra el flujo libre de la información, etc.

¿Pero por qué no ha ocurrido algo tan grande en Irán que marque a un niño colombiano? ¿Por qué en Canadá no se ha descubierto un artefacto que dispare la imaginación de un sudafricano? Ojalá este texto sea absurdo y estas dos preguntas sean comprobadas como falsas pero los eventos mundiales carecen de elementos poéticos. Kepler escribió Somnium y logró predecir leyes de inercia y maquinas que llegaban a otros planetas. La misma idea inspiró a Mohri para crear programas de educación en ciencias básicas y de monitoreo satelital que concluyo como una decrecimiento exponencial en la tala del Amazonas.

Espero que en días cercanos a estos los nuevos sueños sean compartidos en todo el mundo. Pero que esos sueños no sean eclipsados por una realidad tan impactante que parece normalizada en el día a día. Si tan solo concibiéramos el presente no como un ahora inmediato, sino como los horizontes de los sueños de anteriores, nuestros sueños serían más fácilmente de encarnar.

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Emily Haines on Lou Reed

Sé que el tema de este post estará un poco atrasado pero aún merece la pena escribirlo. La muerte de Lou Reed fue algo que generó mucho ruido en todas las redes sociales. Artistas publicaron su pésame en Facebook. En Twitter la noticia fluyó en poco tiempo. Supongo que fue difícil que la gente no se enterara de el desafortunado evento de hace unos días.

Emily Haines, cantante de Metric, no hizo totalmente públicas sus condolencias. Mientras que disqueras publicaban fotos del ex-cantante de The Velvet Underground, Haines tuvo un toque más cercano. Fue solamente a través de un mail que se difundió que rindió homenaje a su cercano amigo. El mail fue recibido por aquellos que se registraron en su página y que con relativa frecuencia reciben crónicas de la banda acompasadas comúnmente de fotografías.

Aquí, un copy/paste  del mail:

Sha La La, Man

When Lou Reed asked me, “Emily Haines, who would you rather be, the Beatles or the Rolling Stones,” I shot back, “The Velvet Underground.” Quick thinking, sure, but also the truth. In our song “Gimme Sympathy,” we lament the fact that none of us living today are likely to achieve the stature or saturation the signature acts of that era enjoyed. But for me none of that music comes close to the contribution Lou Reed has made to the world. It’s immeasurable. Famously cranky, his integrity is unrivaled. He irritated everyone with difficult music. He refused to spend his life re-writing “Walk on the Wild Side,” effectively sparing himself a lifetime of boring conversations with fools. Anyone who couldn’t see that his tough exterior was an essential shield for the man who gave us “Pale Blue Eyes,” with all its intimacy and relatable sadness, has missed the point of his life completely.

I’m not one to proclaim fated encounters, but it seems as though everyone I know who had the power to bring Lou and me together used it to make it happen. A strange combination of forces channeled Hal Willner through Kevin Drew through Kevin Hearn through Neil Young’s “A Man Needs a Maid” and that was that. When we finally did meet, it was obvious and easy, like an idea that’s been floating around for years and then one day emerges effortlessly, fully formed. Our connection was free of the fawning fandom and nauseating idolatry that so often characterizes such show biz interactions between a young woman and an older man. Sigue leyendo

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