Archivo mensual: enero 2013

¿Y la salida?

-Corre, corre, corre. Cae. Intenta levantarte pero resbala. Desde luego vuelves a caer ¿Ja, intentar pararte de nuevo?  Lo lógico sería que te volieras a caer ¿Lo ves? Ya no lo intentes ¡Para qué! Tus rodillas están rojas y heridas. Tus manos, raspadas. Tu tobillo, torcido. Te ordené correr y obedeciste naturalmente pero cuando velo por ti finges no escucharme.

-Jamás te he escuchado, idota. Qué lástima que tu ego no te permita escuchar que tu voz es ignorada. Si me disculpas, descansaré aquí. No tiene caso levantarme mas jamás entenderías, no tiene caso explicarte ¡Para qué!

De la belleza o del reflejo en el vidro del reloj de péndulo

 Horacio Calleja

Soy único, Nadie me comprendería, No sean ciegos, Si tan sólo pensaran y no pasaran nada más por la vida a ver qué surge, entre otros son los comentarios que seguramente son hechos por cada uno de nosotros cuando tomamamos el metro, nos subimos al camión o simplemente nos sentamos en clase de polítca. Hay veces en las que se cree que se es indispensable cuando eso es lo menos certero que viene a mi mente en estos momentos.

Que no se confunda una falta de importancia de uno con la vulgaridad -probablemente cierta- de que cualquiera puede hacer alguna tarea, llámese correr, levantar o pensar inclusive mejor que alguien más. No, se es desechable a partir del momento en el que se encara a lo políticamente correcto. Sí, puede que cada uno sea único, que nadie se comprenda mas que a sí mismo, que todos seamos ciegos ante los demás sin embargo, nunca se sale de la paradoja circular de “resistencia” de cada individuo. Hasta la idiotez más pequeña genera trabajo de fricción en la gran maquina de la cual solamente somos engranaje barato.

El problema no es tanto la habilidad o facultad de los otros, sino la antigüedad que tienen. Ejemplo: el color azul. Cuando se regala algo a un bebé varón debe ser color azul ya que es aquel el color de los niños. Parece que se trata de un axioma que siempre ha estado y curioso es que sea tan antiguo -o tal vez más- que los de Euclides. Incluso más curioso que estos últimos ya hayan sido rotos y el color azul siga presente. Bien lo dice Sábato Antes del fin: lo único que se encamina al progreso son las idealistas matemáticas, todo lo demás va en decadencia – incluido cómo nos relacionamos-.

A más de dos siglos, el hombre tiene como suyo el color refrente al Olimpo y puta refiere a lo lascivo y al cuerpo de la mujer mientras que puto habla de la valentia y honor del hombre; en mi ciudad aún se filtra el término minusvalido y la frase pinche indio. Y el garbanzo de a libra: gente bonita y gente fea ;o lo que es lo mismo según rastreo el origen: gente de bien y gente de mal.

Para Platón existía una relación belleza- verdad-bien. Eso implica que no se es bello por la estética presente sino por la honestidad y los valores que uno tiene,es decir, por lo virtuoso que es alguien. Dicha relación es bilateral, se es bello si y sólo si se es virtuoso. Jamás son introducidos elementos físicos en la ecuación. Desgraciadamente en mi tiempo se ha perdido la condición bilateral y en un imaginario al que se suman más arquetipos se encuentra un tono despectivo al hablar de algunas regiones o de partes de la ciudad. Ahí hay gente fea o Por ahí está feo y muchas veces son zonas marginadas social y económicamente a las que hecemos relación con dicho adjetivo y no es casualidad que ahí no vivan personas blancas y altas por montones.

¿Somos seres horribles y asquerosos por hacer distinción de esta manera? Diré que no pues lo acabo de hacer. No es mi culpa ni la de cualquier persona que lo haga, simplemente ésa es la forma en la que se desarrolló nuestro lenguaje, es como estamos acostumbrados y como seguiremos hablando. La cosmovisión se formó hace varios siglos y nosotros la modificamos lentamente, no para nosotros sino para los que tomarán nuestro lugar. Tal vez sea imposible renegarle al pasado pues él nos educa y como dicta la historia escrita al inicio ni cuenta nos damos que le hacemos caso, que aunque no queramos él nos conduce.

La salida a todo esto no existe.

El pasado nos forjó pero así como se dice que los niños son el futuro, serán el pasado. Eso pasa con todos. Seamos el espejo por el cuál las siguientes generaciónes se disgusten. Insultaban a los homofóbicos, No respetaban al gran empresario que dio trabajo mal pagado a los chiapanecos ya que no veían que quería hacer cecer la economía del país, No vestían a la moda porque los leopardos iban a morir, entre otras que sean sus quejas. No se lee – y tampoco es mi intención- que haya rayos de esperanza en un futuro. Lo que sí debe manifestarse es un sentido de intentar aunque no haya nada. La salida no aparece por ningún lado ¿Por eso hay que sentarnos y esperar? Hace días aprendí que eso era una estupidez.

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