Archivo mensual: mayo 2012

Indiferencia

Entro al Metrobus en la estación Hidalgo, ubicada en la Alameda Central. Me detengo ante el andén donde ingreso al metrobus y espero. Espero mucho tiempo: cinco minutos, diez, quince. El metrobus no ha llegado aún, por el otro lado, pasajeros se acumulan más y más en la estación. Finalmente se divisa a la lejos el camión rojo y  me acerco, al igual que los demás, al acceso. Cuando el metrobus se detiene y abre sus puertas muchas personas salen gracias a que quienes estábamos al frente nos quitamos de su camino sin embargo la sirena que anuncia el cierre de las puertas altera a algunos y deciden entrer a pesar que aún no terminan de bajar todos. Hay algunos gemidos y uno que otro empujón. Finalmente logramos entrar y salir todos.

“…bueno es que la gente es así, bueno, somos así.” Oigo decir a un hombre de unos cuarenta años a mi lado izquierdo. Inmediatamente lanza una risa corta y calla. Las puertas se cierran de golpe.

“Y luego me preguntan que por qué me quiero ir a otro país.”  Eso es lo único que se escucha en el interior del metrobus ya en movimiento durante un silencio que hubo. Volteo a mi derecha y veo a un joven, de mi altura, al menos cinco años mayor que yo. Lleva puesta una cara de incomodidad y seriedad.

Un sentimiento de repulsión emana de mi cara. Empujones en el transporte no son motivo para dejar un país. Él de que se queja si también participó en los empujones. Habla porque tiene boca. Sólo quiere presumir sus expectativas.Al llegar a las siguiente estación él no se movió de su lugar complicando así la salida de 2 personas. Pudo él haberse quitado, moverse, irse a otra sección del camión pero no. Simplemente seguía parado sin hacer nada con un rostro de seriedad que simplemente no iba con el ambiente. Así siguió durante todo el camino hasta que salió del metrobus.

¿Por qué le presto tanta atención a esto?

Porque aquel ha sido de los comentarios más egoístas que he escuchado. En Oaxaca existe pobreza nivel África, en Iztapalapa no hay agua, somos de los países con mayor violencia, el narcomenudeo ha terminado con las vidas de muchas personas, incluidos reporteros, muchas personas han perdido su empleo y no pueden mantener a su familia, y una lista sinfín, y él considera una estación de metrobus motivo suficiente para expresar su deseo de largarse.

Que un motivo tan banal –en comparación a otros problemas del país– haya motivado a decir eso me parece triste. No tener conciencia de lo que pasa en el país es lo que percibo en aquel comentario. ¿Cómo pude brillar más una mala tarde en el metrobus que un 20 años de problemas? Cómo poder involucrarse al menos emocionalmente con los problemas, no cambiar tu actitud ante las comodidades que uno tiene y muchos más no.

Pero a pesar de todo eso espero que él logre irse a donde quiera. Mucho ayuda quien no  estorba. Y la indiferencia por los problemas es un gran obstáculo. Espero que él logre irse a donde quiera.

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